Preparados para detener a cualquier costo el comienzo y desarrollo del IV Congreso Extraordinario del Partido Socialista, un reducido grupo de matones, armados con palos y piedras, golpearon, agredieron y rompieron todo lo que se hallaba a su paso, sin respetar mujeres, personas mayores o niños presentes, con la aparente? connivencia de la prefectura, (dependiente de las órdenes del Kirchnerismo), que miraba lo que pasaba sin intervenir ni frenar a los agresores que en gran mayoría eran extraños al Partido.
Encabezados por Ariel Basteiro, (siempre detrás, nunca al frente) actual diputado nacional por el Frente Para la Victoria, ex dirigente gremial aeronáutico, ex socialista, se arrastró lo peor de la vieja política al seno del congreso partidario.
Disfrazada de socialismo, esta primitiva práctica de la violencia penetró la dermis de nuestro partido y, literalmente, la dermis de los que fueron lastimados por los golpes cobardes de quienes armados y por la fuerza quieren imponer sus ideas, reminiscencia quizás, de otra época del país cuya máxima expresión fuera la última dictadura militar.
Consiguieron su objetivo de no dejar sesionar el congreso, pero se equivocan totalmente si piensan que de esta manera, con esta metodología, van a callar las voces que piensan diferente y que sin palos, sin armas, sin patota, con el simple pero profundo valor del voto y de la idea, seguiremos planteando lo que nos parece correcto y criticando lo que nos parece incorrecto e injusto, seguiremos militando en paz por nuestras ideas y respetando, democráticamente, las ideas de los demás, convencidos de que el socialismo y este Partido Socialista son una parte fundamental de la nueva política y el camino hacia una sociedad cada vez más justa y solidaria.
Pablo Rojas
Sec. Gral. Centro Socialista
Secc. 18 Rosario