Otra vida, otro joven, otro sueño casi adolescente devorado por este sistema injusto y explotador que con su apetito insaciable de producir ganancias no se cansa de tragarse la existencia de aquellos que luchan por una vida más digna.
Decimos esto porque lo que en realidad se esconde detrás del asesinato de Mariano Ferreyra son las precarias condiciones de trabajo de los “tercerizados”, un conjunto importante de trabajadores que son subcontratados, que no tienen una relación directa con la empresa.
Las empresas usan este tipo de vínculo como una forma de abaratar sus costos, ya que esta mano de obra no se encuentra cubierta por el convenio colectivo del sector o por las condiciones establecidas para los trabajadores de planta y por consiguiente no gozan de los beneficios que por derecho les corresponde a los mismos.
Esta forma contractual es muy común en la actualidad y tuvo un fuerte impulso durante la política de flexibilización laboral implementada por el modelo neoliberal de la década del 90 que entre otros, apoyara la pareja presidencial.
En forma paralela a la entrega de las riquezas del país, un sector de la dirigencia sindical que apoyaba fervientemente la “transformación” del Estado se enriquecía y en alguno de los casos, pasaba a ser socio de los capitalistas o directamente dueños de empresas mientras que los trabajadores afiliados a sus sindicatos veían como se precarizaban sus condiciones laborales.
Esta Argentina de hoy y sus relaciones laborales están formateadas por ese modelo neoliberal, trabajadores pobres, más una gran masa de trabajadores precarizados, sumado a una enorme cantidad de excluidos, constituye un coctel explosivo de injusticia social, que más allá de algún período de bonanza económica del país, está presente y da señales de su existencia en los conflictos que vemos habitualmente.
Repudiamos enérgicamente el asesinato de Mariano Ferreyra y exigimos justicia en forma inmediata, que se encuentre y se castigue a los responsables materiales y a los instigadores intelectuales, y que se investigue y establezca la responsabilidad en el accionar de la policía.
Repudiamos la violencia como forma de resolver los conflictos. Repudiamos al sindicalismo que se impone y/o sustenta por medio de la violencia, la corrupción y el autoritarismo.